Fuente: Institut de Ciències del Mar (ICM), Barcelona
España - La fauna abisal mantiene en la superficie los nódulos polimetálicos de interés minero
Foto: El trabajo ha documentado cómo la fauna abisal es capaz de retirar los sed
martes 3 de noviembre de 2026
España - La fauna abisal mantiene en la superficie los nódulos polimetálicos de interés minero
02 Noviembre 2026
Institut de Ciències del Mar (ICM), Barcelona
https://www.icm.csic.es/es/noticia/la-fauna-abisal-mantiene-en-la-superficie-los-nodulos-polimetalicos-de-interes-minero
Es la conclusión principal de un nuevo estudio con participación del ICM-CSIC que pone sobre la mesa una función ecosistémica hasta ahora desconocida y alerta del impacto de la minería en aguas profundas.
Las especies que habitan en los fondos oceánicos profundos juegan un papel clave en su conservación y, por extensión, en la de toda la biodiversidad abisal. Esta es la principal conclusión de una investigación codirigida por el National Oceanography Centre (NOC) del Reino Unido y el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona. En concreto, el estudio demuestra que la fauna bentónica, que vive en contacto con el lecho marino, es la máxima responsable de que los nódulos polimetálicos —acumulaciones minerales de gran valor para la industria minera— se mantengan en la superficie del fondo marino y no queden enterrados o se disuelvan en el fango abisal con el paso del tiempo.
Este hallazgo no solo descubre una función ecosistémica hasta ahora desconocida, sino que pone de manifiesto un nuevo e inesperado impacto ecológico que podría agravar las consecuencias ya conocidas de la minería en aguas profundas a escala global.
Los nódulos polimetálicos (también conocidos como nódulos de manganeso) son concreciones rocosas de tamaño variable —generalmente de entre 1 y 20 centímetros— que se encuentran dispersas, pero en gran abundancia a lo largo del fondo de algunas llanuras abisales, a profundidades de entre 4.000 y 6.000 metros. Se forman muy lentamente a lo largo de millones de años y proporcionan un hábitat poco habitual pero imprescindible para una gran variedad de especies de aguas profundas. Durante décadas, la comunidad científica se ha preguntado cómo era posible que estos nódulos se mantuvieran expuestos en la superficie en lugar de quedar cubiertos de manera permanente por los sedimentos que se depositan en el fondo marino.
Ingenieros del fondo marino
Ahora, mediante la realización de fotografías del fondo marino a intervalos regulares (time-lapse), el equipo científico ha podido documentar cómo diversas especies móviles retiran activamente los sedimentos de la superficie de los nódulos. Entre estos animales destacan los pepinos de mar, los erizos o los caracoles de mar, entre otros. Asimismo, se ha registrado la actividad de organismos como los gusanos poliquetos, que viven en el interior de los sedimentos y levantan los nódulos desde abajo.
Estas actividades cotidianas de la fauna bentónica, es decir, las especies que viven en contacto o justo por encima del lecho marino, actúan como mecanismo de mantenimiento constante de los nódulos, hecho que respalda una hipótesis formulada por primera vez hace más de cuatro décadas. Al mantener los nódulos limpios y en la superficie, estos «ingenieros del ecosistema» permiten que otras especies sésiles —que no se pueden mover—, como corales o esponjas, puedan colonizar el sustrato duro, favoreciendo así la elevada biodiversidad que caracteriza a estos hábitats abisales.
Por ello, las autoras y autores subrayan la necesidad de entender no solo qué especies habitan los entornos profundos, sino también cómo interactúan con su medio y lo modifican, especialmente en el contexto actual de evaluación de la minería profunda.
El impacto de la minería
Según el equipo científico, si las actividades de extracción minera reducen o eliminan la fauna móvil abisal, se interrumpirá directamente este proceso natural de limpieza y elevación de los nódulos. Como consecuencia, los sustratos duros restantes podrían quedar enterrados o disolverse en el fango abisal, eliminando la capacidad del ecosistema para regenerarse y albergar biodiversidad a largo plazo.
En este sentido, Erik Simon-Lledó, investigador del ICM-CSIC y autor sénior del estudio, alerta sobre los riesgos de la minería de aguas profundas:
«La minería abisal podría desencadenar un impacto ecológico en cadena que hasta ahora no se había tenido en cuenta. Al reducir la fauna móvil de estos fondos marinos, se eliminaría un mecanismo funcional que mantiene expuesto el sustrato duro; al alterar este proceso natural clave, a especies como corales y esponjas les resultaría más complicado recolonizar el medio, agravando los efectos ya conocidos de la minería sobre la gran biodiversidad de estos ecosistemas».
Por su parte, Loïc Van Audenhaege, primer autor del estudio, remarca:
«Apenas empezamos a descubrir los procesos ocultos que sostienen los ecosistemas de aguas profundas. Comprender estas interacciones resulta esencial para poder predecir hasta qué punto estos ecosistemas son capaces de ser resilientes».
Con todo, los resultados de esta investigación abren nuevas oportunidades para monitorizar el estado ecológico, la resiliencia y la dinámica a largo plazo de las zonas abisales. Según concluyen los autores, tener en cuenta el papel de las especies que actúan como ingenieras de los ecosistemas será fundamental para mejorar las predicciones sobre cómo responderán los campos de nódulos ante cualquier perturbación humana y para avanzar hacia una gestión ambiental de las aguas profundas basada en evidencias científicas sólidas.









