Perú ante la Revolución Neoproteica: Desafíos y Oportunidades
Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la Junta Directiva de Oannes
miércoles 2 de abril de 2025

La harina y el aceite de pescado han sido fundamentales para el crecimiento de la acuicultura en las últimas décadas, permitiendo el cultivo rentable de diversas especies carnívoras clave como lubinas, salmónidos, arapaimas, seriolas y camarones, todos muy demandados por el mercado.
La acuicultura, que abarca diversas especies, ahora provee más de la mitad del consumo mundial de productos hidrobiológicos. Este es un cambio trascendental; análogo a la "Revolución Neolítica", cuando hace doce mil años pasamos de ser cazadores y recolectores a agricultores y criadores. Lo llamaremos "Revolución Neoproteica", porque el conocimiento actual nos viene transformando en criadores y cultivadores de ambientes acuáticos, que incluso estamos desarrollando tecnologías hidropónicas y de policultivos para producir más alimentos hidrobiológicos con buen contenido de proteínas, para un mercado demandante.
La polémica, como siempre, se centra en que tipo de crianzas y cultivos debemos promover en este siglo XXII, que sean sostenibles y también ecoamigables, en esta línea hay quien piensa que recursos como la anchoveta no deben pescarse porque son el alimento de especies más grandes que deben usarse para la alimentación directa de humanos antes que reducirlos a harinas y aceites. Pero, también estamos los que creemos que si aplicamos experiencia, ciencia y tecnología, podemos administrar los recursos de manera sostenible y ecoamigable. Cosechar o capturar el 30% de la biomasa observada del recurso en cada temporada, nos ha permitido, no solo, asegurar la alimentación de otros depredadores de la anchoveta, sino también, su reproducción.
La pesca en el Perú y el mundo, al ser superada por la acuicultura en volúmenes de producción, parece estar llegando a su límite de explotación máxima sostenible, lo que implica que en siglo XXII, nos espera un amplio desarrollo tecnológico para mejorar la selectividad en las tecnologías de captura y la eficiencia en la conservación para evitar un desperdicio de recursos. Sin embargo, el reto más interesante del siglo, será sin duda la regeneración de medioambientes y biodiversidad.
Alimentar a los humanos directamente con anchoveta, no ha sido realmente viable para el Perú aún, más con un mercado bien abastecido y surtido de tunidos. Pero eso no quiere decir que no lo hayamos intentado, que no exista mercado o que no se pueda lograr en cualquier momento. La anchoveta es un pequeño pez con un agradable sabor y muchos beneficios alimenticios, pero la mayoría de consumidores peruanos, acostumbrados a los exquisitos sabores de las especies de carnes blancas, sienten que la anchoveta tiene un sabor fuerte y no se han habituado a su consumo. Esto está en relación directa a la histamina que genera el pescado, desde que muere y comienza su proceso de descomposición sin la refrigeración adecuada. El secreto es lograr una cadena de frío y refrigeración óptima desde su captura hasta su proceso, y la anchoveta mantendrá un sabor agradable.
La anchoveta es una joya alimentaria y hay que tratarla como tal. Todo esto está documentado por el antiguo Instituto Tecnológico Pesquero, hoy parte de la red de Centros de Innovación Tecnológica (CITE) del Instituto Tecnológico de la Producción. Esta institución ha desarrollado durante su existencia decenas de productos basados en anchoveta, para mejorar la oferta y promover su consumo directo. Soy de los que cree que el estado debería mantener una promoción de la anchoveta para consumo humano. Crear una política seria para el desarrollo de la industria anchoveta y calificarla como producto bandera es una buena idea.
Para entender mejor la Revolución Neoproteica, consideremos el caso de un ingeniero alimentario formulando un pienso. La formulación debe optimizar tanto los costos de los ingredientes como su perfil nutricional, especialmente el porcentaje de proteína, para asegurar un crecimiento eficiente en cada etapa del ciclo de vida animal. En las primeras etapas, una formulación precisa es crucial para acelerar el crecimiento de los juveniles. Reducir el tiempo de crianza al mínimo posible aumenta la rentabilidad y reduce los costos asociados al desperdicio de alimento.
La harina y el aceite de pescado, con más de 60% de proteína, omegas y ácidos grasos esenciales, son ingredientes valiosos para lograr este rápido crecimiento y rentabilidad. Su inclusión en la fórmula del pienso, puede ser determinante para la viabilidad económica de muchas operaciones de crianza. Sin estos ingredientes, el tiempo de engorde de pollos, cerdos, conejos o peces podría duplicarse, elevando significativamente los costos de producción. Son proteínas de alta calidad, altamente digestibles, que aportan vitaminas y minerales importantes, como calcio, fósforo y vitaminas del complejo B. Y en animales tan exigentes como los peces respecto al sabor, la palatabilidad de la harina o aceite de pescado resulta ideal.
La acuicultura, al duplicar el suministro mundial de proteínas hidrobiológicas y superar la mitad del abastecimiento global, ha revolucionado la industria alimentaria, llevándonos a una nueva era.
El Dr. Ray Hilborn, un destacado biólogo marino y científico pesquero, profesor de ciencias acuáticas y pesqueras en la Universidad de Washington (EE.UU.), afirma que el uso de grandes volúmenes de pequeños pelágicos como la anchoveta, para la producción de harinas y aceites de pescado, que son insumos alimentarios para animales de crianza principalmente carnívoros es sostenible, mientras que la acuicultura de tilapia muy promovida por algunos por ser una especie omnívora, fomenta la deforestación para producir soja, ingrediente principal de su alimento.
Las afirmaciones de Hilborn, tienen fundamento en evidencia científica y observaciones sobre la expansión agrícola de la soja. La soja, con su 44% de proteína, domina el mercado proteico por su fácil producción y disponibilidad, aunque compite con otros ingredientes como el trigo y el maíz en la composición de los piensos.
El notable crecimiento de la demanda de harina y aceite de pescado ha llevado a algunos expertos a preguntarse: ¿Qué sucede si los volúmenes de harina y aceite de pescado no son suficientes para soportar este crecimiento? ¿Dónde encontraremos sustitutos adecuados? La respuesta ha sido la búsqueda de nuevos recursos proteicos con la misma calidad que los hidrobiológicos, para reemplazar el porcentaje de harina y aceite de pescado en las fórmulas de alimentos, convirtiéndose en una carrera de desarrollo tecnológico. Las harinas de algas, microalgas, larvas de mosca y lombrices ya están compitiendo por un buen espacio en la fórmula.
Hoy en día, la harina y el aceite de anchoveta peruana, representan alrededor del 20% de la producción mundial de estos ingredientes marinos. Somos productores de harina y aceite de pescado de una de las pesquerías sostenibles más importantes del mundo, y contamos con un insumo estratégico para el desarrollo de nuestra propia acuicultura. Nuestra ventaja ante otros países acuicultores, es que podemos criar organismos acuáticos; carnívoros, omnívoros o filtradores, sin grandes complicaciones logísticas.
Aun si usáramos de manera ideal, el 100% de la cuota anual de extracción (Un promedio de cinco millones de toneladas al año) de nuestra anchoveta para el consumo directo, los residuos, como cabezas, vísceras y espinazos, serían usados en la producción de harinas y aceites de pescado, en productos hidrolizados y concentrados proteicos, que tienen un gran uso en el enriquecimiento de la alimentación humana y combate a la anemia.
El reto es claro para los peruanos respecto a los recursos hidrobiológicos y debemos sostener diversas estrategias para que el Perú aproveche mejor las oportunidades de la “Revolución Neoproteica”: fortalecer la pesca sostenible, regular las pesquerías con cuotas de captura o políticas de manejo, administrar con ciencia los tiempos de veda, una eficiente ubicación de las áreas de protección, reformulación de áreas marinas protegidas, monitoreo constante de las especies, innovación tecnológica para la selectividad, control de pesquerías y combate a la pesca ilegal, fomento métodos de cultivo que incidan en especies nativas, con mínimo impacto ambiental, educación y creación de conciencia pública, gobernanza dinámica, colaboración intersectorial, innovación gastronómica, etc.
Pero también debemos tener claro que más de sesenta años de pesquería de anchoveta, le han enseñado a los pesqueros peruanos a no matar a la “anchoveta de los huevos de oro” y adaptarse a las variabilidades oceanográficas del mar peruano, que es lo único constante. En un escenario así, siempre es bueno tomar previsiones para los años que son diferentes.
La pesquería peruana de anchoveta dedicada a la industria de producción de harina y aceite de pescado (Consumo Humano Indirecto - CHI), es la más importante pesquería del país. Con una historia de errores y aciertos, que hoy es manejada exitosamente con un enfoque precautorio y sostenible. Un gran logro del Instituto del Mar del Perú (IMARPE) que tiene siempre el reto de amalgamar la ciencia con la gran experiencia de los pescadores peruanos.
La anchoveta se distribuye en dos grandes "stocks" en el Pacífico Sur: el Stock Centro Norte, que se extiende desde la frontera norte de Perú hasta aproximadamente Punta Caballas, en el límite entre Ica y Arequipa, y el Stock Sur, que habita desde Punta Caballas hasta el sur de Antofagasta en Chile. Este último stock requiere un manejo binacional, pero la geopolítica y los intereses nacionales de los vecinos, influyen significativamente en el desarrollo de la industria pesquera nacional.
Mientras, el Stock Centro Norte, se pesca con sostenibilidad desde hace más de 20 años y genera trabajo e indirecto a miles de peruanos generando millones de Dólares de divisas y un importante aporte al PBI nacional con promedio anual de desembarque de anchoveta del stock norte-centro de aproximadamente 4.89 millones de toneladas métricas.
En el sur de Perú, la morfología submarina profunda favorece un sistema de corrientes que permite a la anchoveta del Stock Sur circular entre Perú y Chile dentro de las cinco millas. Solo algunos cardúmenes se encuentran fuera de las cinco millas, lo que hace que las operaciones de pesca sean costosas por las largas jornadas de navegación en búsqueda de pesca y alto consumo de combustible. Esto ha ocasionado que muchas empresas pesqueras peruanas abandonen la región, dejando solo tres de las trece plantas que existían hasta 2012. Con la profundidad de la zona, proteger cinco millas impidiendo el desarrollo de la pesquería de anchoveta del Stock Sur, desde mi punto de vista es un exceso; porque en esta región costera, lo que hay que proteger no está más allá de la primera milla.
En 2008, se inició un exitoso Régimen Especial de Pesca de Anchoveta que permitía a la flota industrial pescar dentro de las cinco millas en zonas determinadas por el IMARPE, pero fue eliminado en 2011 mediante el Decreto Supremo 015-2011-PRODUCE. Si comparamos el promedio anual de captura de los tres años de ese régimen fue de 673,333 toneladas métricas, contra las 176,226 toneladas pescadas en la primera temporada de pesca del stock sur en este 2025, hemos pescado menos de la tercera parte.
La prohibición peruana de pescar dentro de las cinco millas beneficia a Chile, que captura la anchoveta no aprovechada por Perú. La idea de proteger las cinco millas fue inicialmente promovida por ellos, y durante más de 20 años, Perú ha mantenido este sistema de ordenamiento en toda su costa. Sin embargo, la regulación pesquera chilena es diferente, ellos pescan hasta la primera milla con barcos artesanales, y sus barcos artesanales son diferentes a los nuestros.
Un barco artesanal peruano puede ser máximo de 15 metros de eslora y máximo 32.6 M3 de capacidad de bodega, mientras que un barco artesanal chileno puede ser de máximo 18 metros de eslora y 80 metros cúbicos, la pesca artesanal chilena acepta la mecanización, la peruana se enfoca en el predominio de trabajo manual. Chile aprovecha mejor el Stock Sur de anchoveta.
Chile durante los últimos años ha aprovechado recursos como la anchoveta y el jurel, según su conveniencia oceanopolitica, ganando en este juego al Perú, que se ha centrado en la práctica, exclusivamente en la defensa de sus recursos dentro de las 200 millas y en enfoques superproteccionistas, sin buscar una proyección “más allá” (A excepción de su proyección Antártica). Chile, en cambio, defiende consistentemente sus intereses pesqueros sobre recursos compartidos como la anchoveta y el jurel, con una clara estrategia nacional.
Desde 1990, Chile creó una estrategia marítima para proyectar su presencia y soberanía en espacios oceánicos bajo su jurisdicción y “más allá” de su Zona Económica Exclusiva (ZEE). La denomina "Mar Presencial" que es todo un concepto y se proyecta a donde están sus intereses, “más allá”... En la altamar.
Nosotros no tenemos la visión del “Mar Presencial” porque históricamente la más importante pesquería Peruana ha sido la anchoveta, que se captura a una distancia no mayor a las 50 u 100 millas de la costa y no se acostumbra salir de las 200 millas. Como sucede además con la mayoría de las pesquerías importantes de nuestro bendito país, como la del jurel, calamar gigante, merluza, e incluso el atún.
Chile ha sido muy habilidoso en diferentes foros internacionales, con agentes de sensibilización; dirigentes de la pesca artesanal, periodistas afines y diversos líderes de opinión, para que el Perú no desarrolle su pesquería de anchoveta del Stock Sur y no compita con su flota en la creación de una historia de pesca. Gracias a esta habilidad, hoy tienen derecho al mayor porcentaje de las cuotas de pesca del jurel, que es un recurso que habita mayormente en la altamar.
La Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS) le ha otorgado a Chile una cuota de jurel para el año 2025 de 1´024.000 toneladas. Y a nosotros, una pequeña cuota que no supera las 30,000 TM, que además, no la pescamos, sino que la vendemos. En el 2024, el Perú pesco 204,000 toneladas de jurel, exclusivamente dentro de sus 200 millas.
Mitos, desinformación, satanización de tecnologías de captura, desconocimiento completo de temas de mar por parte los gobernantes de turno, ideas superproteccionistas y falta de visión “más allá”; han tenido como consecuencia que no desarrollemos la pesquería del jurel más que dentro de nuestras 200 millas, con un sistema de pesca de cerco o boliche, que es el mismo arte que usamos para la pesquería de anchoveta desde hace sesenta años.
¿Es que nuestros pescadores, empresarios pesqueros, políticos y administradores de turno, no ven “más allá”? ¿El mal de la abundancia? Sea cual sean las razones, esa falta de visión, nos hace perder oportunidades en esta “Revolución Neoproteica”.
Una gran flota extranjera compuesta por barcos principalmente Chinos, pero también Rusos, Españoles, Japoneses o de otros países, con gran autonomía, capacidad de congelación, navegabilidad, buena habitabilidad y eslora, preparados para las largas permanencias en altamar, capturan recursos marinos como el calamar gigante que habita dentro y fuera de nuestras 200 millas.
La flota china viene registrando ante la OROP PS, capturas promedio de alrededor de 300,000 toneladas al año, fuera de nuestras 200 millas. Mientras nosotros pescamos el calamar gigante en botes de 15 metros de eslora con ocho o diez pescadores “a mano”, ellos cuentan con una embarcación de más de 30 metros de eslora que usa calamareras automáticas controladas por computadora. Nuestros pescadores duermen sobre la cubierta, mientras que los extranjeros duermen en camarotes. Llevamos hielo que se derrite, cuando ellos congelan y almacenan en frío a bordo, llevamos luces que se alimentan de baterías para atraer el calamar, y ellos cuentan con grupos electrógenos muy potentes.
Los extranjeros vienen con sus barcos desde una distancia superior a las 13 mil millas náuticas para pescar frente a nuestras costas fuera de nuestras 200 millas, montando operaciones impresionantes. Sin embargo, para nosotros la pota o calamar gigante puede estar muy cerca; entre 30 y 400 millas al oeste de Paita, o a 2000 millas al sur de Paita, puerto que concentra el 80% de nuestra numerosa flota artesanal y fábricas.
El calamar gigante es la segunda pesquería más importante del país, pescamos un promedio anual de 500,000 toneladas métricas del recurso dentro de las 200 millas con nuestra flota de miles de pequeños botes artesanales, pero la cosa cambia cuando el recurso sale de las 200 millas y debemos competir con flotas extranjeras que tienen mejores equipos y mayor autonomía.
Existen dos corrientes superficiales contrastantes que convergen en nuestro mar, la corriente cálida del Niño y la fría de Humboldt. El mar peruano produce más peces por unidad de superficie que cualquier otro lugar en el mundo, a pesar de tener una Zona Mínima de Oxígeno (ZMO) bastante superficial que actúa como barrera, concentrando los recursos cerca de la superficie, fluctuando entre treinta y cuarenta metros de profundidad.
La profundidad de la costa peruana es diversa a lo largo de sus 3,080 km, la variada morfología de los fondos marinos cercanos a la orilla, brinda las condiciones para la existencia de múltiples ecosistemas, en función a si estos fondos son rocosos cavernosos, rocosos planos con praderas de algas, de canto rodado, arena o fango. Cada tipo de fondo a lo largo y ancho de nuestro mar tiene toda una biodiversidad asociada.
De Tacna a Tumbes, la morfología submarina del litoral peruano puede dividirse en tres grandes sectores por su plataforma continental y las características de sus fondos marinos a lo largo de la costa. En el sur del Perú, a poca distancia de la costa, las profundidades alcanzan los 300 metros o más. Mientras que, en el centro norte, estas profundidades están después de las 80 millas, y en el norte ecuatorial mayormente después de las 12 millas.
La pesquería de CHI, está muy bien ordenada en Perú, viene logrando la sostenibilidad de la pesquería de anchoveta, pero, en cambio, las diversas pesquerías de pequeña escala y artesanales dedicadas a CHD representan serios retos para un adecuado ordenamiento.
Según el Artículo 20 del Decreto Ley 25977, Ley General de Pesca (LGP): La actividad pesquera artesanal se define como aquella actividad realizada por personas naturales o jurídicas sin empleo de embarcación o con empleo de embarcaciones de hasta 32,6 m³ de capacidad de bodega y hasta 15 metros de eslora, con predominio de trabajo manual, que tiene como objetivo principal la extracción de recursos hidrobiológicos para atender la demanda interna de pescado fresco o congelado.
En abril del 2023, el Congreso de la República del Perú, aprobó de forma mayoritaria una norma que modifica los artículos 20 y 23 del Decreto Ley 25977 - LGP e incorpora otros, buscando priorizar la pesca artesanal y ancestral dentro de las primeras cinco millas del litoral peruano con el objeto de preservarla y conservarla, declarándose además de interés nacional y reconociendo la pesca tradicional ancestral como patrimonio cultural inmaterial del Perú. Y su reglamento ya ha sido actualizado por el Ministerio de la Producción, este 2025.
Solo para comparar; según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): La pesca artesanal es aquella que se realiza en pequeñas embarcaciones de pesca, con faenas de pesca cortas, áreas de pesca cercanas a la costa, y con producción principalmente para el consumo local.
Las interesantes Encuestas Estructurales de la Pesca Artesanal (ENEPA), realizadas por el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) entre 1995 y 2025, nos muestran el asombroso crecimiento de la pesquería artesanal: ENEPA I, 1995-1996 - 28,082 pescadores, 6,258 embarcaciones. ENEPA II, 2004-2005 - 37,727 pescadores, 9,667 embarcaciones. ENEPA III, 2015 - 67,427 pescadores, 17,920 embarcaciones. ENEPA IV, 2024 - 77,326 pescadores, 23,138 embarcaciones
Durante sus 29 años de existencia, Oannes, la institución que presido, ha buscado entender la pesca artesanal y considera que la definición de la LGP, comprende en realidad tres grupos distintos de pescadores: Pescadores artesanales de orilla embarcados y no embarcados (PAO), Pescadores artesanales de embarcaciones menores con boliche o arrastre, con uso predominante de aparejos mecánicos o no (PAEM), Pescadores artesanales de recursos de altura (PAA).
Oannes ha identificado al “Pescador artesanal de orilla” como el principal actor que aprovecha el ecosistema costero; que debería ser considerado el “verdadero pescador artesanal” y lo define como: Aquel pescador que pesca en el litoral costero e islas y nunca se aleja de la vista de la costa. Pudiendo ser NO EMBARCADO: como los Pinteros, espineleros (pescadores de cordel), saltamocheros (recolectores de mariscos), rascaplayas o buzos a pulmón, etc. O EMBARCADO: dotado de una pequeña embarcación, tipo balsilla, a remos, con motor pequeño para pesca con anzuelo o redes cortina, también con compresora a bordo para buceo de extracción de mariscos.
Este pescador se beneficia principalmente de los recursos que habitan en los fondos costeros de nuestro territorio continental e islas, formados por lo que fuese la cordillera de la costa, llena de bajos, extensas líneas de acantilados con prolongaciones rocosas submarinas, paralela a la costa, que dan hogar a diversos ecosistemas, más o menos hasta los 80 metros de profundidad, donde acaba la zona de luz.
Los números de las ENEPA, no identifican cuántos de estos pescadores, son de orilla, de embarcaciones menores o de altura. Oannes, ha observado que el grupo de mayor crecimiento no es precisamente el de “Pescadores artesanales de orilla”, sino más bien los de: PAEM y sobre todo el de los PAA dedicados principalmente al perico y el calamar gigante que son recursos de la altura.
Los PAEM y PAA son grupos de pescadores, que no deberían estar en el régimen del “pescador artesanal” tal como lo concibe el Perú, porque aunque muchos llevan su pesca al mercado de consumo e incluso la red de hoteles, restaurantes y catering (HORECA), la gran mayoría abastece establecimientos industriales que procesan diversos productos hidrobiológicos, principalmente para exportación. Además, al ser considerados “artesanales”, se limitan sus posibilidades de modernización y capacidad de pesca en altura. Esta falta de visión estratégica para la pesca “más allá”, impide que el Perú compita eficazmente con flotas extranjeras en la explotación de recursos como el calamar gigante.
Los PAEM son un grupo, que por ser considerado artesanal según nuestra normativa, ha tenido histórico acceso a la orilla, pescando desde muy cerca de la costa e interfiriendo en sus actividades con el “Pescador artesanal de orilla” y generando diversos conflictos. Razón por la cual, los PAO, que se consideran a sí mismos “Selectivos”, han solicitado siempre que este grupo solo pueda pescar después de las 3 millas y en el norte del país, después de la milla 5.
Dentro del grupo de PAEM; los que tienen aparejos mecanizados han sido diferenciados por el PRODUCE como de “pequeña escala” y pueden prácticamente pescar cualquier especie, porque siguen siendo “artesanales”. Al ser considerados artesanales por la ley actual, no respetan las vedas y pescan anchoveta los 365 días del año dentro de las 5 millas, cosa que la flota de Consumo Humano Indirecto (CHI) tiene prohibido. Generando un conflicto con la flota industrial de anchoveta dedicada a la producción de harina y aceite de pescado o CHI, que tiene todo tipo de regulaciones y controles.
Muchos PAEM o de “Pequeña escala” pescan anchoveta dentro del marco legal para Consumo Humano Directo (CHD) con una cuota promedio anual de doscientas mil toneladas métricas, con un marco regulatorio inadecuado y con un incentivo perverso, por el cual se acepta un descarte del 40% de la captura al momento de llegar a puerto, y por ello no se interesan en modernizar sus embarcaciones con sistemas de refrigeración adecuados muy importantes para el desarrollo del CHD y el logro del enganche de la población con una anchoveta de buen sabor, manteniendo un abastecimiento de materia prima para la producción de harina de pescado muchas veces ilegal. El incentivo perverso hace que muchas embarcaciones de este tipo que operan de manera ilegal o informal desplacen y perjudiquen a las legales y formales, que tienen una estructura de costos con pagos que no hace el ilegal o informal.
Las comunidades pesqueras artesanales de orilla denuncian desde hace tiempo que la biodiversidad de sus zonas de pesca costera disminuye constantemente, producto de las acciones ilegales de otros pescadores artesanales y aunque pocos lo reconocen, también por las malas prácticas de pesca que afectan directamente los ecosistemas costeros que ellos aprovechan.
Lo que hoy sabemos sobre los diversos ecosistemas marinos en Perú, sus comunidades vitales, su biodiversidad y su interacción con los diversos fondos marinos es mucho más que lo que sabíamos hace 50 años y sigue siendo fundamental el establecimiento de una “Zona de protección para la reproducción y crecimiento de juveniles” que no debe establecerse exclusivamente con el criterio de distancia a la costa, como ya lo hemos hecho en Perú con las 5 millas. Si no también con el criterio de profundidad y tipo de fondo, que es mucho más técnico y completo.
Utilizar el criterio de profundidad para la definición de la zona de protección para la reproducción y crecimiento de juveniles en el sur del Perú, permitiría al IMARPE proponer “Zonas Especiales de Pesca” en determinados puntos del litoral donde no exista afectación a los “Pescadores artesanales de orilla” que explotan estas pesquerías de roca, o de desembocaduras de ríos, que también tienen amplia biodiversidad y que podría decirse que son la “maternidad” del mar peruano.La definición precisa de la zona es posible gracias a la información de batimetría que posee la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú (DIHIDRONAV) y el control de las operaciones de pesca, es perfectamente viable, por cuanto todas las embarcaciones de la flota dedicada a CHI, cuentan con sistemas avanzados de control satelital que muestran con detalle sus movimientos y posiciones en el mar.
En esta zona de protección o maternidad, se necesita un pescador artesanal educado en sostenibilidad y con un bajo impacto en su esfuerzo pesquero, podría desarrollar diversas pesquerías o actividades acuícolas rentables y sostenibles, sin afectar el cuidado del medio ambiente y debe ser un actor clave en la lucha contra las diferentes malas prácticas pesqueras existentes que deben ser erradicadas (pesca con explosivos, destrucción de praderas de algas, irrespeto a las tallas mínimas, uso adecuado de las medidas de las mallas o la pesca nocturna, entre otras).
Las tecnologías acuícolas, no solo buscan mejorar la producción y productividad para fines alimentarios, también pueden salvar recursos del peligro de extinción, como por ejemplo el caso del paiche en el Perú y otras muchas especies de agua dulce o salada mencionadas, que hoy gracias a la tecnología es posible reproducirlas y pensar en desarrollos acuícolas. Gracias al IMARPE y al Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (FONDEPES), estamos aprendiendo a domesticar algunas especies marinas nativas de estos medio ambientes costeros del mar peruano que han sido sobreexplotados a largo de los años, como el lenguado, la chita y la corvina. Otras especies ya están en desarrollo acuícola como la concha de abanico o el langostino blanco. El cultivo de peces amazónicos, como paiche, paco y gamitana, crece muy rápido como una alternativa de desarrollo a las comunidades selváticas, muchas de ellas involucradas en cultivos ilegales. Lo mismo pasa con los salmónidos en diversos cuerpos de agua en las serranías. Todas estas especies son solo la base existente de una acuicultura peruana aún incipiente en tecnología y números, pero con un gigantesco potencial.
La agenda 2030 de las Naciones Unidas (NU), establece diversos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), uno de ellos el ODS-14 (Vida Submarina) que busca conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos. Una ODS que muchas organizaciones superproteccionistas exhiben como bandera. Pero todos parecen olvidar que en el orden de prioridades, tenemos la ODS-2 (Hambre Cero), y la productividad marina con todos sus recursos son fuente de alimento y seguridad alimentaria. La lógica es simple, debe haber un balance entre ambas ODS con políticas eficientes de protección de recursos, que ofrezcan sostenibilidad en el abastecimiento de alimentos marinos.
En resumen, el Perú se encuentra en un momento crucial en el desarrollo histórico de esta "Revolución Neoproteica". Posee un gran valor en su pesquería de anchoveta, gestionada de forma sostenible y un ejemplo para muchas pesquerías nacionales y extranjeras. Sin embargo, el país enfrenta desafíos significativos en sus otras pesquerías que amenazan su capacidad para liderar esta revolución alimentaria y aprovechar plenamente sus recursos hidrobiológicos. Si gestionamos nuestros recursos hidrobiológicos con ciencia y experiencia, podremos reducir costos alimentarios, salvar muchas especies nativas de la sobrepesca y extinción, dar seguridad alimentaria, sostenible y ecoamigable. Debemos comprender este sector, sus detalles y sus conexiones, ya que puede generar cientos de empleos en las comunidades costeras, riqueza y seguridad alimentaria. El futuro está en nuestras manos: ¿estamos listos para aprovecharlo?